martes, 21 de abril de 2015

Re-aprender a comer sola


Mientras tuve anorexia una de las situaciones que más anhelaba era comer a solas. En mi caso porque comer sola quería decir directamente no comer. El síntoma, como os imagináis, estaba muy presente.

Así que siempre me las inventaba para terminar sola a la hora maldita. Una reunión, mucho trabajo, o cualquier otra excusa barata servía para que en ese momento me transformara en un ser asocial

Evidentemente no hacía el intento de acercarme a ningún restaurante, tampoco de abrir la nevera si estaba en casa. El problema desaparecía cuando todo el mundo que insistía que había que comer se marchaba. '¡Menos mal... por fin!', pensaba.

Todos los días de la semana que podía. Y si no lo lograba, me ponía de mal humor. Insoportable, diría. Días que se sumaban a los de meses anteriores. El resultado: cada vez tendía más al infinito.

Cuando todo el mundo comía yo me dedicaba a caminar, caminar y caminar. Y si después podía volver del trabajo andando, mejor. Y si además contaba en casa que había merendado muchísimo, rozaba la excelencia. Y si eso se traducía en no cenar, era la mejor. 

Con el tiempo, y ya dispuesta a recuperarme, he tenido que re-aprender a comer sola. Jamás lo había probado porque me había dedicado a mentir durante años, haciendo creer que comía... incluso inventándome el menú, en caso necesario.

Hay personas a las que no les gusta comer solas porque se dan lástima. A mi me daba miedo.

A fuerza de voluntad, lo estoy superando. Ahora me acerco un día a la nevera para hacerme una ensalada. Y otro, cruzo la calle para pedirme una verdura y una carne a la plancha.

Todavía hoy cuando me quedo sola en casa tengo la tentación de no comer o cenar. De hecho, se me pasa por la cabeza pero en casa todos lo saben. Y a mi eso, lejos de incomodarme, me ayuda.

Aunque os parezca una tontería, no hay nada más efectivo para una misma y para quien te rodea que enviar una foto de tu cena íntima (comiendo)... hablar por teléfono con tu madre antes y después de cenar... o dejar los platos por fregar como prueba del delito.

Sí, yo también he pensado que todo eso se puede premeditar y fingir. Es cierto, pero no tengo ganas de perder el tiempo y desperdiciar mis días inventándome un menú y manchando unos platos. Las sobremesas vacuas y absurdas quedaron atrás.

Gracias por leerme!

Fuente de la imagen: www.photorack.net

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